Te inquietan los recuerdos y quieres a toda costa traer del pasado a la persona o personas que te hicieron muy feliz, con el único propósito de ser tú quien ahora los haga felices a ellos. Y lo arriesgas todo. Quieres hacerle sentir cuánto le quieres y agradeces.
En el intento, inviertes todo lo que está a tu alcance para que aquel héroe de tu niñez sea de nuevo tomado en cuenta, que los demás descubran lo admirable que es, tal y como tú hiciste hace años.
Pero ocurre algo inesperado, algo que no planeaste, tu héroe fracasa. Perdió la forma, le faltó tino. Y lo pierdes todo. No obstante, aquel que tanto admirabas sufre por verte en la ruina, no sabe cómo reparar lo que involuntariamente te hizo. Llora, siente mucho haberte defraudado y en ese momento, te das cuenta que a pesar de tus pérdidas, acabas de ganar un tesoro, el más preciado: un amigo.
El valor de la amistad, demostrada con el desprendimiento de todo lo demás, sólo para hacer feliz a otra persona, te será siempre recompensado con más amistad. Piénsalo. Te dejamos el siguiente video para que encuentres inspiración. Que lo disfrutes.
