#1 Mantengan sus estómagos ocupados
Mantener ocupado a tu estómago (y al de tu familia) es una de las estrategias más sabias para preservar un peso saludable. Ahora bien, deben ser muy cuidadosos con lo que se llevan a la boca. ¡Eviten cargar su organismo de calorías vacías! Lo mejor –para saciar el apetito por más tiempo– es que opten por alimentos ricos en fibra, tales como frutos secos, frutas y verduras.
#2 Lleven una rutina
Eso de pensar todos los días en cuál será el menú es una verdadera pérdida de tiempo y, en general, te estimula a escoger la opción más fácil (y la menos saludable). Entonces, ¿por qué no ideas una rutina alimenticia? Esta medida no solo te ahorrará muchísimo tiempo, sino que también te permitirá llevar un control mucho mejor de tu dieta (y de tu monedero).
#3 Hagan compras saludables
Cuando vayan al supermercado, elijan bien. Si cargan su carro de galletitas, papas chips y chocolates es seguro que después caerán en la tentación de comerlos. En lugar de esto, ¡diviértanse en la sección de frutas y verduras!
#4 Cenen juntos
Tener una alimentación nutritiva no lo es todo. Si en verdad anhelas formar parte de una familia sana, tendrás que promover una buena comunicación. Y, ¡la cena es el momento ideal para hacerlo! Además, varios estudios han demostrado que este hábito mejora el desempeño escolar de los niños y consolida la unión familiar.
#5 ¡Bailen!
Para hacer ejercicio, no tienes por qué pagar un gimnasio. La realidad es que también puedes moverte en casa, ¡solo debes cultivar tu imaginación! Por ejemplo, ¿por qué no bailan todos juntos en casa? 20 minutos diarios será suficiente.
Vía: iMUJER.