Y estoy de acuerdo, aunque en mi caso no fue tan difícil porque pues no estábamos tan chicos, ella 27 y yo 31, así que no nos costó tanto trabajo darnos cuenta de que se trataba en la mayoría de los casos de negociar, ceder unas cosas por otras, etcétera.
¿Cómo será con esos matrimonios jóvenes, como de los que apenas rebasan los 20? ¿más difícil no? A esa edad solemos ser más impulsivos. En fin, coincidimos que el matrimonio no es tan fácil en el inicio.
Bueno, pues creo que lo de ser papás tampoco. Hace un mes cuando mi esposa me dijo que sacaría a nuestro hijo de dos años de la escuela, porque se estaba enfermando mucho y contagiaba a su hermano de 5 meses, mi primera reacción fue de molestia. Erróneamente, lo confieso. Pensé y sigo pensando que le servirá más al niño estar en la escuela con gente experta en niños que con su mamá y la muchacha que nos ayuda. Así que primero dije que no lo sacara, que el niño era feliz yendo a la escuela y sí estaba aprendiendo. Fui egoísta. Su mamá tenía razón, se estaba enfermando demasiado y también estaba contagiando a su hermano.
Después del trabajo hablé con mi esposa, la escuché y negociamos, como se debe hacer siempre. Lo sacamos unos meses en lo que mejoraba el clima y se terminaba esa mala racha de enfermos de la escuela y mientras tanto, lo llevo a natación y a otras actividades donde no tenga que estar tanto tiempo encerrado con niños.
A lo que voy es que el no negociar o ideas totalmente opuestas sobre a dónde quieren llevar o cómo educar a los niños puede provocar serios problemas en un matrimonio. Si no hubiera escuchado a mi esposa, quizá ya hubiese tenido el primer problema fuerte en la relación post papás. No lo sé, pero seguro problemas como éste han provocado divorcios.
Vía: MSN.