Además de su estética, el puente es muy popular por la leyenda que encierra, y por su función original: por él pasaban los prisioneros desde las salas de interrogatorios del palacio con destino a las celdas. Se dice que, cuando los reos realizaban este tránsito, echaban un último vistazo a través de las estrechas ventanas enrejadas del puente y lanzaban un suspiro de tristeza.
De esto nació el nombre de este puente: el Puente de los Suspiros, aunque hay serias dudas sobre la veracidad de esta historia. Cuando el puente fue construido ya habían quedado atrás los años de los procesos inquisitoriales y las ejecuciones sumarias en la Serenísima República de Venecia. Además, no había mucho que ver de la ciudad de los canales desde el interior del puente a través de aquellas minúsculas ventanas.
Hoy en día, el puente está asociado a una leyenda diferente que cuenta que si una pareja de amantes se besa en una góndola al atardecer bajo el Puente de los Suspiros, conseguirán el amor eterno y la felicidad. Cierto o no, vale la pena intentarlo.
Vía: Dónde Viajar.