Hay quien ha comparado esta ruta con la mítica Route 66 estadounidense, aunque adornada con castillos, verdes praderas y mucho viento. Y con tramos espectaculares que serpentean a lo largo de la costa.
La ruta empieza en la ciudad costera de Inverness para ascender hacia el norte por la costa del Mar del Norte hasta Caithness y los últimos rincones del país, antes de la región de las islas. Esta es, para muchos, la parte más salvaje y abrumadora de Escocia, donde se pueden ver algunas magníficas playas solitarias.
Parte del encanto de la ruta reside en las destilerías que se encuentran dispersas a lo largo del camino. No es necesario pararse en todas pero sí al menos en una de ellas. Y es que el viaje hay que tomárselo con la calma que requiere, reservando cuatro días al menos y, si se puede, elegir algunas fechas de otoño. Son, en efecto, 500 millas (algo más de 800 kilómetros) llenas de maravillas en la vieja y mágica Escocia.
Vía: Dónde Viajar.